Custodia de hijos

La custodia de menores se ha convertido en un problema social de máxima actualidad. ¿Quién no ha escuchado hablar en los últimos tiempos de la famosa custodia compartida?

Cuando un matrimonio se divorcia, se extingue el vínculo que les unía. Con los bienes materiales es sencillo el reparto, pero los hijos no se pueden partir, hay que establecer un régimen de custodia, por el que cada progenitor disfrutará de los menores un tiempo determinado. Consecuentemente, también se fijará una pensión alimenticia que pretende igualar los costes asociados a la manutención (alimento, ropa, educación…) de los menores, esto es, que padre y madre soporten el mismo nivel de gastos.

En la práctica, ha sido muy habitual escuchar que la custodia habitualmente la tiene la madre, y el padre tiene un régimen de visitas, que puede establecerse, por ejemplo, durante fines de semanas alternos y la mitad de las vacaciones escolares.

Pero padre y madre, en ocasiones, viven situaciones en las que los hijos se convierten en auténticas armas arrojadizas, en armas utilizadas únicamente para vengarse de la otra parte. En ocasiones, uno de los progenitores realmente no puede asumir su tiempo de custodia, dejando al menor en casa de familiares o personas conocidas, es decir, no ocupándose este progenitor de la educación del menor en el tiempo asignado (ni educación, ni alimentación, ni simplemente aportar el cariño necesario).

En estas ocasiones, los detectives privados jugamos un papel fundamental, al ser los profesionales encargados de obtener las pruebas que posteriormente valorará un juez para establecer un nuevo régimen de visitas.